viernes, 11 de junio de 2010

YO NO OLVIDO LOS CRÍMENES DE FUJIMORI

Cómo llegamos a decir con simpleza...

 
"no importa que roben, nos limpiaron de
los terroristas"
"no importa si matan, nos limpiaron del
terrorismo"
"No importa que mientan, mataron a todos"
"No importa que odien a sus madres y padres,nos
 limpiaron del terrorismo"
"No importa si juran por Dios o mienten
 los vídeos tampoco importan,  mataron a los
 terroristas"
"No importa si les quitaron el útero a las mujeres,
 nos quitaron el terrorismo"
"no importa que en el poder judicial no
 exista la justicia,  mataron a los  terroristas"

No importa si destrozan los 10 mandamientos
total, nos quitaron el terrorismo.

¿Como fue que nuestro bello país llego a ser tolerante con el
robo, la mentira, el  fraude, el crimen, el dinero mal
conseguido, el insulto a los padres, a cambio de la muerte de miles que no eran terroristas?
¡¡¡hemos invertido nuestra escala de valores!!!
¡¡¡Es hora de revertir la historia!!!
 
 

viernes, 4 de junio de 2010

MIS AMIGAS LAS DAMAS DE COMPAÑÍA, O MI NUEVO DIVÁN LITERARIO


Cuándo descubres un lugar nuevo sueles ir así sea este un lugar de poca reputación o de nula reputación, o bueno eso me pasa con frecuencia. Hace poco he descubierto un prostíbulo, cantina y hotel a tres cuadras de mi casa. Para aquellos que no me conocen pensaran que ahora soy un asiduo consumidor de carne rufla, no, están equivocados; desde muy pequeño, mucho antes de ver pilosidad en mis partes bajas, me puse a pensar en qué cosas no se habrían llevado a la boca las bien llamadas “trabajadoras del placer”, esta razón, me llenó de nauseas siempre, motivo por el que no puedo pagar para tirar.

De aquel día tan maravilloso a hoy, y digo maravilloso porque me mostró un nuevo mundo, suelo ir a tomar una chelas (aunque yo no tome cerveza) en compañía de mi cuaderno, también de algún eventual cliente de las empresarias sexuales u otros mirones como yo. Siempre que empiezo a disfrutar de mi cerveza, miro alrededor, trato de trazar un mapa del lugar. Un pasadizo enorme, de luz tenue es el primer escenario; los personajes, como en cualquier lugar como este, son las chicas en ropas menores, y los aguantadazos de ropas comunes.

Generalmente cruzas miradas con los parroquianos, que en un inicio llegan como si tuvieran una túnica franciscana, y se acercaran a un templo de los placeres sexuales, cómo alguna vez leí en los libros esotéricos de los gnósticos antiguos. Pero luego, como que ya van reconociendo su ambiente, al mismo estilo de Juanito Alimaña sirean a las chicas, en un ritual cuasi romántico, el cual es seguido por ellas que casi siempre termina con un: “26 soles papi”.

Por el lado de ellas, es como ver un desfile de tangas y microfaldas, que a decir de muchos es para romperse el ojo, pero si uno se da el trabajo de percibir, no solo con ojos sino con nariz también, llegamos a ver un chupo de estrias, harta celulitis, watas como miércoles, pero lo más resaltante es el singular olor a chisito o cevichería a medio día que emanan las habitaciones que estás señoritas conducen.

Ahora, estas características van variando en intensidad en otros locales, que obvio están en la ciudad incontrastable de Huancayo. Porque sí, para los que piensen que conocí otros lugares, sí, lo hice. Es tan fácil llegar a estos supuestos prostíbulos clandestinos, ya que los mismos parroquianos o las trabajadoras me cuentan que en tal o cual lugar lo trataron mejor o cobraba más caro. Sea como sea, yo ahora escribo una novela sobre prostitutas, en base a los testimonios de mis nuevas amigas, y las parcas respuestas de mis esporádicos entrevistados. Así que si conoces uno caleta, me avisas nomás, que es en bien de la literatura de Huancayo.

Bien, ya escribí y está servido… Ahora chau.

Miguel Manuel Meza Nieto

martes, 25 de mayo de 2010

RECORDANDO UN “PÁSAME LA MANTY”

Cuando uno se hace viejo, y no digo que lo esté, va recordando las cosas que lo han marcado más. Hace menos de cinco días, mientras departía muy amenamente con unos amigos me di cuenta que a muchos de ellos también los habían marcado videos, canciones, o programas de tv como a mí; por ejemplo recordamos al clásico Topo Gigio, o Hola Yola, pero en el punto que más se alimentó la conversa fueron en los spots de Tv. Todos, en algún instante de su niñez, habían sido fans de una propaganda.

Por mi parte recordé el clásico silbido de Inka Kola, y la cornetita de D’nofrio , otro de mis patas trajo de sus recuerdos el nunca olvidado “pásame la Manty” . Hubieron otros que casi al unisono recordaron a la gitanilla de galletas Chomp, y bueno la recordaron cuando ésta actuó en la peli Mañana te Cuento, y es que esta otrora dulce niña es la sensual Milene Vásquez. Y bueno, de un momento tan candente nos fuimos a recordar que también esos años tuvieron un himno a los que ponen las gallinas y a muchos nos faltan: “Mi huevo quiero yo mamita…



Nuevamente me tocaba recordar y como buen “chiquito mazamorrero que le gusta mazamorrear” recordé ese spot; y a decir verdad hasta ahora sigo mazamorreando en mi casa cuando mi viejita me prepara un postre de Negrita. Una de la chicas que estaban con nosotros recordaba uno que de hecho todos hemos parodiado, y es que el vigilante que no entendió a la turista gringa que lo seducía no cagó de risa desde que lo vimos hasta que lo recordamos, porque si ahora no entiendes algo  incialmente, pero luego parece que lo has comprendido profieres un: “¡Ah Yungay!”.


También quiero traer al presente el clásico: "se mantiene joven aunque pase los años" con la tía fodonga que era el símbolo de Polystel. Esa noche también recordamos al chibolo que narraba un seudo partido de futbol mientras se preparaba su pan con Sello de Oro. Pero quizá lo que más me gustó fue recordar que el mongolazo de Cristian Mayer era el zonzo que se lavaba los dientes con Super Fluor y así un resto de comerciales que si me los pongo a enumerar terminaría diciendo: "aela oseo aerande ehhh... POLLO"
Esa velada también me dio nostalgia porque caimos en que si naciste entre los años 75 y 85 recuerdas los comerciales navideños, ya que América Tv., Aeroperú  y otras empresas sacaban sus publicidades donde todos los trabajadores, envueltos de un ánimo festivo, cantaban, regalaban, deseando una Feliz Navidad a todo el país; de alguna forma esos comerciales, más allá de su creatividad eran humanos, no tan consumistas.
Hoy a los que estos spots (un instrumento que hoy es usado para estupidizar) nos dieron un instante de alegría y de reflexión, nos llenan de nostalgia, pero una nostalgia muy particular, no solo porque nos hacen sentir más viejos, o porque fue una época bonita, sino porque sabemos que el tiempo que pasó no volverá más, así que me despido de el vaquero de Astra, de la mantequilla Sisisi, o la gaseosa de la nueva generación o mis shampo  Jhonson, porque los grandes aún lo siguen usando y es que mamá ya no me hará más la magia de Vick… Adiós con ellos.
Bien, ya escribí y está servido… Ahora  chau.